— ¡Vamos, Audrey! Debes saber quién te lo envió — Una de las enfermeras comentó dándole vueltas con cuidado a la caja llena de chocolate y tratando de hallar algún vestigio del admirador secreto de la rubia.
— Si no dices nada, comenzaremos a dar nombres hasta que reacciones a alguno — Amenazó otra entre risas.
— ¿Y qué les hace creer que trabaja en este hospital? Puede venir de alguien de fuera — Alice soltó de pronto cuando vio la incomodidad de Audrey y su negativa a soltar la lengua.
Cuando