— ¡Oliver! ¡Oliver! — Las voces de ambos sonaban al unísono en busca del pequeño hijo del médico.
Al principio solo con un poco de insistencia, pero luego se tornaron desesperadas y al borde del temor cuando continuaban buscando en medio de la gente, bajo las luces cegadoras llenas y los globos de colores que obstaculizaban la visión, preguntando a todo el que pasaba si había visto al niño.
— Es un niño muy blanco, castaño de esta estatura —Audrey mostraba con la mano — De ojos grises y va vest