La rubia se puso de pie tambaleante con las manos todavía en la boca, intentando respirar mientras veía a su alrededor cómo el suelo se hundía bajo sus pies.
Su pálido rostro mostraba el rechazo y la impresión al mismo tiempo y las manos le temblaban de una forma casi incontrolable.
— ¿Audrey? ¡Oh, por Dios! Audrey, no lo sabías, ¡No lo puedo creer! Pensé que él te lo había dicho, ¿Audrey? ¡Audrey! — Le dijo mientras la mujer comenzaba a caminar desorientada y sin rumbo fijo tropezándose con to