— Audrey, ¿llegaste? — Loretta gritó desde la cocina en donde estaba liada con algo en el horno.
— Sí, aquí estoy — Contestó sin mucho ánimo, estaba exhausta.
— ¡He preparado galletas! — gritó con emoción saliendo de la cocina con la bandeja humeante, pero la expresión del rostro de la rubia le cortó las alas de inmediato — ¿Qué pasa, amiga? ¿Por qué tan achicopalada?
— ¡Ay, amiga! No sé si fue buena idea ir a trabajar a ese hospital…
— Pero, ¿De qué hablas? ¡Estabas emocionada con tu nuevo emp