Lara...
Voy al baño. Puedo afirmar que mi habitación entera cabría dentro de este baño. Nunca había entrado en un lugar tan lujoso. Me acostumbraría fácilmente. Al poner el pie en la bañera, siento el agua tibia. Entro y pronto estoy inmersa en un agua totalmente relajante, llena de pétalos de rosas rojas y blancas. Me acostumbraría fácilmente a esta vida de lujo.
Escucho una voz que me llama. Abro los ojos asustada. Creo que me quedé dormida.
— ¡Disculpa!
— No te preocupes, hoy es tu día. Hast