Lara...
Abro los ojos y veo la luz entrando por las rendijas de la cortina. ¡Maldita sea! Otro día aquí sola. Lo peor es que no hay nada que hacer, solo ver la televisión, lo que me está aburriendo. El chico de ayer ni siquiera trajo el libro que me prometió. En realidad, no esperaba que lo trajera, pero ¿qué se le va a hacer? Intento levantarme y, aunque duele un poco, logro sentarme en la cama. Miro el reloj y todavía son las seis de la mañana. Hoy va a ser un día largo. Me levanto de la cama