POV de Nadia
Sonreí sin querer. Se me escapaba cada vez que el recuerdo se colaba: suave, desprotegido, casi vergonzoso por lo fácil que se apoderaba de mi rostro. La noche con Adrian permanecía en fragmentos más que en escenas. Un tono. Una mirada. La forma en que el silencio se había sentido lleno en lugar de incómodo. La forma en que no había sentido que necesitaba probar nada ni dar más de lo que tenía. No fue ruidoso. No fue dramático. Fue constante.
Damien nunca había hecho eso.
Con Damien, incluso la felicidad se sentía condicional. Como si tuviera que ganarla. Como algo que podía retirarse en el momento en que dejara de actuar correctamente. Había pasado años ajustándome para encajar en lo que él quería: risas más pequeñas, opiniones más silenciosas, bordes más suaves. Y aun así, nunca había sido suficiente para dejar una marca como esta. Una simple sonrisa, apareciendo sin esfuerzo, sin permiso.
Me sorprendí en el espejo y fruncí el ceño, como si el vidrio me hubiera traicion