POV de Adrian
Las calles fuera de la ciudad estaban más silenciosas de lo habitual, el zumbido del tráfico reemplazado por un silencio inquietante que hacía que cada sombra pareciera más afilada, cada movimiento sospechoso. Apreté el volante con fuerza, nudillos blancos, ojos escaneando el perímetro, alerta a cada detalle, cada flicker de movimiento. La seguridad de Nadia ya no era solo mi responsabilidad: era mi obsesión.
Los mensajes interceptados y los feeds de vigilancia habían apuntado a un plan más grande. El hombre que habíamos detenido antes era solo una pieza pequeña de un rompecabezas, un peón en algo mucho más intrincado. Quienquiera que orquestara esto tenía recursos, inteligencia y paciencia. Y estaban detrás de Nadia: apuntando a su posición como heredera, probando límites y sondando debilidades.
"Chequeen el perímetro de nuevo," murmuré en la línea segura, voz baja y firme. "Nada sale de esta área sin que lo sepamos."
"Sí, señor," respondió mi operativo principal. "Todo