Punto de vista de Nadia
El viejo matadero se erguía a nuestro alrededor como el esqueleto de un gigante olvidado, sus paredes de ladrillo rojo descolorido por décadas de lluvia y abandono. Los ganchos oxidados colgaban del techo alto como costillas expuestas, balanceándose ligeramente con la brisa que se colaba por las ventanas rotas. El suelo estaba cubierto de una fina capa de polvo y restos de maquinaria abandonada —tornillos retorcidos, trozos de metal curvado, fragmentos de lo que alguna v