Punto de vista de Nadia
El viejo matadero se había convertido en un santuario frágil, un lugar donde el tiempo parecía ralentizarse mientras el mundo exterior se cerraba sobre nosotros. El aire dentro era denso, cargado de polvo antiguo y el leve olor metálico de la maquinaria abandonada que aún permanecía como huesos de un animal muerto. Los rayos de sol que se filtraban por las grietas del techo alto creaban columnas de luz dorada que bailaban con las partículas suspendidas, iluminando los ga