Punto de vista de Nadia
La plaza de la fuente rota se había convertido en un limbo de piedra y silencio, un lugar donde el tiempo parecía haber decidido detenerse para observarnos con curiosidad cruel. La estatua del ángel sin alas inclinaba su torso mutilado hacia nosotros, como si intentara susurrar un secreto que nadie quería oír. El agua estancada en la pila reflejaba la luna en pedazos irregulares, distorsionando nuestras figuras hasta que parecíamos tres almas a medio formar, atrapadas en