Punto de vista de Nadia
El mensaje quemó contra mi palma mucho después de que la pantalla se oscureciera, esas ocho palabras repitiéndose en mi mente con una crueldad callada y deliberada —revisa a la persona que está más cerca de ti— y lo más cruel no era la acusación en sí, sino la precisión de la misma, porque Adrian estaba lo suficientemente cerca como para que sintiera el leve calor de él a través de la fina seda de mi vestido, lo suficientemente cerca como para que si me movía aunque fuer