Punto de vista de Nadia
La figura en el umbral no se movió, no habló, pero el peso de su presencia fue suficiente para que la habitación cambiara. La sonrisa confiada de Damien flaqueó mientras sus ojos se entrecerraban, un destello de cálculo cruzando sus rasgos, y comprendí por primera vez que lo habían tomado por sorpresa. El agarre de Adrian en mi mano se apretó instintivamente, y sentí mis propios músculos enrollarse, lista para cualquier cosa, porque la tormenta afuera no era nada compara