El dolor en los ojos de Valentina sobre salió, sentía pena, también dolor, porque no podía permitir que ella pensara que pudiera haber algo entre ellos, mucho menos cuando tenía pensado recuperar lo que le fue robado.
—Mi corazón le pertenece a otra persona— las lágrimas de sus ojos comenzaron a rodar, lamentaba verla así, sin embargo, era mejor hablar de frente y dejarle las cosas claras antes que se hiciera más ilusiones— me hubiera gustado corresponderte, pero...
—¿A esa mujer? —percibió la