Leonardo miraba el techo, no podía creer desde que aceptó ser el guardaespaldas de Arantxa, supo que era un grave error y esa noche lo había comprobado, no había podido pegar el ojo, primero porque debía estar atentó a cualquier ruido y segundo por el deseo que sentía por ella, no sabía cómo fue que logro controlar el impulso que sentía de salir de esa habitación e ir a la de a lado y tomar entres sus brazos a su esposa.
Si, porque eso era Arantxa, era su esposa de papel. Mira la hora en su re