Gérard
—¿Puedo saber qué hacía Alice aquí?
—Según ella, no puede olvidarme y aún me ama.
—Vaya, eso sí que es el colmo de la audacia.
—No hablemos más de ella. Tengo algo muy importante que contarte.
—¿Sobre el nuevo negocio?
—Algo así. Me voy a casar.
—¿Qué? Creo que escuché mal, ¿te vas a casar?
—Sí, amigo mío.
—Vaya sorpresa. No pensé que actuaras tan rápido. ¿De verdad temes perder la empresa?
—Seguí tu consejo. Necesito darme una oportunidad con alguien, además aseguro las acciones de Dura