Camila
—No mienta, el señor jamás permitiría que asesinaran a uno de sus mejores soldados por un capricho de una niña tonta.
—No le eres indispensable —la señalé con mi dedo índice —Es mejor que te mantengas alejada de mi, no me busques y no me sigas jodiendo con tus estupideces o pediré tu cabeza. No eres importante para nadie
Continué mi camino escaleras arriba, adentrándome en el pasillo y encerrándome en mi habitación, me quité la camisa para darme un baño, estaba sucia, con mi cuerpo ll