No pude dormir, el mensaje seguía ahí, grabado en mi memoria como una quemadura. "Andrés no es quien parece."
Le di vueltas al teléfono entre las manos hasta que el amanecer se coló por las rendijas de la cortina. ¿Quién lo había enviado? ¿Alguien de la familia? ¿El espía que dejó el sobre? ¿O era una trampa para sembrar dudas entre nosotros?
Cuando el sol ya iluminaba el jardín, escuché un golpe suave en mi puerta.
—Paula —la voz de Andrés al otro lado—. Mi abuela quiere verte.
—¿Ahora?
—En el