Tras varias horas de vuelo, Nelson estaba desesperado por llegar. Al bajar del avión, le preguntaron por las maletas, él solo les dijo que viajaba libre de maletas. Salió rápidamente del aeropuerto y contrató un taxi para que lo trasladara a la clínica. Quiere saber de ellas.
—¡Disculpe, puede ir más rápido! —con desesperación, le dijo al taxista.
—La ley no me permite ir a más de esta velocidad, señor.
—Mi mujer está por dar a luz o ya lo hizo, no sé, estoy preocupado y desesperado.
—Ya cas