Al día siguiente él despertó, Vicky aún duerme, él se levantó, para llamar a su secretaria que cancelara cualquier reunión que estuviera programada por los próximos dos días, no quería separarse de ella. Quería estar con ella en estos momentos traumáticos para su mujer.
—¡Buenos días, hijo! —se levantó Lucrecia, para darle un beso.
—Buenos días, madre.
—¿Cómo amaneció, ella? —pregunto mientras desayunaban.
—Aún está dormida, ¿A qué horas vendrá el doctor?
—No ha de tardar. —desayunaron sin