Narrado por Drex
Desde que salimos del hospital, el mundo exterior se sentía demasiado amplio, demasiado expuesto. Brienna permanecía en silencio en el asiento del copiloto, mirando por la ventana como si cada edificio, cada calle y cada sombra que se deslizaba entre los faroles pudiera esconder una amenaza.
No era la misma mirada que había visto semanas atrás en el hospital.
Entonces había sido peor.
Al principio ni siquiera podía soportar que me acercara. Si mi mano rozaba su brazo, su cuerpo