Capítulo LXI

Los dos patriarcas se miraron en silencio durante un instante eterno.

Harlan extendió la mano primero, un gesto seco, sin calidez. Vinson la tomó, el apretón breve y firme, más un acuerdo de tregua que de paz. Ninguno sonrió.

Harlan se sentó sin esperar invitación y dejó caer sobre la mesa un sobre grueso. Lo abrió con movimientos rígidos y extrajo una serie de fotografías impresas en papel mate. Las colocó una por una, como cartas en una mesa de póker mortal.

Primero: Drex en la cama del hospi
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