Alice salió de la habitación dando un portazo. Caminó por el pasillo dando pasos firmes, cargados de rabia. Su pecho subía y bajaba con rapidez, mientras en su mente se repetían una y otra vez las palabras de Thomas.
“Amo a Annie.”
Apretó los puños con fuerza, enardecida y dispuesta a hacerle pagar a Thomas su desprecio. No iba a permitir que volviera a humillarla nuevamente.
Bajó las escaleras sin mirar atrás, tomó su bolso con brusquedad y salió de la mansión como una tormenta a punto de