Y al final cuando la paz llega...
A la salida del juzgado, el aire parecía más liviano, como si la tensión contenida durante esas horas finalmente hubiese sido liberada. Annie caminaba junto a Ethan, cuando vio a Alice detenerse frente a ella. René permanecía a su lado, en silencio.
Alice dio un paso al frente. Sus ojos ya no tenían la dureza de antes, sino un brillo distinto, más humano, más vulnerable.
—Perdóname —dijo con voz baja, pero firme—. Por todo. Nunca debí dejar de ser tu prima… ni dejar de ser la niña que fui cu