Annie caminó hasta la estación del subterráneo. Se sentó en la banqueta de hierro mientras aguardaba por el suyo. Finalmente lo oyó desde lejos. Rápidamente las personas se acercaron, dejándola relegada de la fila.
Sin ánimo alguno para confrontaciones y disputas, dejó que todos subieran antes que ella. Al subir, notó que ya no había asientos disponibles. Se quedó de pie, sujetándose del pasamanos aéreo mientras seguían subiendo los pasajeros y tropezaban con ella.
Aquella incomodidad físic