Jensen se relajó en su silla. —Te lo comenté —dijo simplemente, tamborileando con la punta de los dedos en el reposabrazos.
—Sí, me lo comentaste, pero te dije que aún lo estaba pensando. Acordamos no precipitarnos, ya que teníamos otras opciones. Yo no me había decidido y tú ya firmaste los papeles.
—Mmm —dijo Jensen casi distraídamente, dejando de tamborilear con los dedos—. Decidí que no había necesidad de dudar. Es la mejor opción para nosotros. Además, tenemos mucho que ganar con ellos. ¿Pa