Timothy Kavell-Packard se apresuró a llegar a la oficina de su padre como si lo persiguieran. En realidad, lo llevaron en coche... Impulsado por la sorpresa y la rabia de que su padre hubiera tomado una decisión tan importante sobre la empresa sin avisarle primero.
En realidad, sí le habían avisado, pero no creía que darle la cuenta a Golden Gate Promotions fuera una buena idea cuando había mejores agencias de publicidad, y no podía creer que, después de haberle dejado claro que aún no se había