Se había sentido enfadado y dolido el día que insistió en que ella continuara con el rediseño de su apartamento, y ahora se encontraba castigado, pues día tras día se veía obligado a soportar la fría profesionalidad con la que ella lo trataba. Para colmo, cada vez que entraba en su apartamento, sus sentidos eran bombardeados por… bueno, por la presencia de Sara.
Ahora podía ver su influencia por todas partes en esta habitación recién amueblada y decorada: las paredes de color terracota pálido a