Mundo de ficçãoIniciar sessãoCarmen me deseó suerte en el parto y me rogó que le escribiera si necesitaba algo. Antes de marcharse, sacó de su bolso un frasco de alcohol y otro de cloro. Limpió la entrada, el camino de piedra hasta la salida, y se despidió desde lejos. Me envió un abrazo mental y se marchó.
Por más que intentaba no pensar en la pandemia. Las cifras de muertes por el virus aumentaban cada día como una marea oscura. Cerraba







