Mundo ficciónIniciar sesión—Pediste mucha comida.
Preguntó Adrien con una gran sonrisa mientras metía el pollo, las papas fritas y el pan en el microondas, puso la ensalada en el encimero de mármol negro y brillante como la obsidiana, estilo bar. Dos platos y dos tazas de humeante café negro. Se agachó en busca de la helada gaseosa que venía con la comida y sirvió dos vasos para nosotros. Mi favorita, amarilla y dulce, aunque no empalagosa, peculiaridad única de mi amado Perú.







