«El amor de una madre: la fuerza más pura y poderosa que sostiene el mundo en un abrazo inquebrantable.»
JOAQUÍN
Acabo de dejar a Mía en su casa. Cuando me desperté, ella estaba profundamente dormida con el ceño fruncido por un mal sueño, tal vez. Aun así, se veía linda, como siempre. Su prótesis estaba apoyada en el nochero. Nunca la había visto fuera de su cuerpo. Agarré mi cámara y les hice varias fotos a ella y a su prótesis. La ocasión lo ameritaba.
Velé su sueño. La verdad, no pude pegar e