MÍA
Me sorprendí cuando Lara me llamó y me insistió que la acompañara a un evento benéfico en la empresa de su padre, fue tanto la lata que no me pude negar. Hizo mucho énfasis en la elegancia y que tenía que ir deslumbrante.
—Hola loquilla, ala, qué elegancia. Llegué en mal momento.
—Voy de salida, estoy esperando a Lara.
—Te envié un mensaje de texto hace veinte minutos para avisarte que venía —me dice moviendo las cajas de comida en el aire.
—Me desprendí del celular mientras me arreglaba. V