El aire entre ellos se volvió espeso, cargado de emociones contenidas durante años. Miguel apartó la mirada, como si esquivar la intensidad en los ojos de Ori pudiera ayudarlo a controlar el torbellino que rugía en su interior. Pero ella no estaba dispuesta a retroceder.
—Di algo —exigió Ori en un susurro ahogado por la desesperación.
Miguel inspiró hondo, tratando de hallar las palabras correctas, pero ¿qué podía decir? ¿Qué la deseaba más de lo que había deseado a nadie? ¿Qué, en sus noches m