Darío estaba almorzando con unos inversionistas. El negocio estaba creciendo a pasos agigantados.
Tenía que hacer algo que le había prometido su esposa; no era negociable.
—Quiero que llames a este número y hagas pasar la voz.
Félix se quedó mirando el papel en sus manos; era mejor no preguntar y hacer lo que le había ordenado el jefe.
Tomo el teléfono y realizo la llamada, transmitió el mensaje, luego corto, no entendía nada, su jefe tenía maneras muy extrañas de hacer las cosas.
—¿Qué te t