Darío estaba sentado leyendo el diario en sus manos.
—No sé cómo puedes estar tan tranquilo, gracias a mis conexiones. Sé que Pablo está buscando a Sofía hasta debajo de las piedras, todo mundo piensa que se volvió loco, buscar a una esposa muerta es algo fuera lugar.
Darío se rio al escuchar las palabras de su asistente, quien en su sano juicio buscaría a una persona supuestamente muerta.
—No te preocupes, pronto dejará de buscarla.
—¿Qué pretendes hacer?
—Iremos a su boda, quiero ver sus