Gabriela no paraba de llorar, estaba destrozada, se sentía terrible.
No había podido reconciliarse con su padre, ambos estaban disgustados, no veían las cosas de la misma manera.
Pero en ese momento, nada importaba, deseaba solo un minuto con su padre.
A pesar de todo, era su padre y ella lo amaba, incluso se había descompensado cuando recibió la noticia. Si no fuera por Andrew, ella estaría perdida.
Se secó las lágrimas y se levantó del sofá, debía de ayudar a su madre con el velorio y sep