Mundo ficciónIniciar sesiónPOV Leonardo.
HORAS ANTES.
El sobre lleva media hora sobre mi escritorio y no lo he tocado.
—¿Vas a mirarlo o le vas a rezar? —Emiliano está espatarrado en el sillón de enfrente, con un café —. Lo pediste tú, campeón. Ábrelo.
Lo pedí yo, es verdad, cuando algo en la manera en que mi padre miraba a esa mujer me revolvió el estómago,







