Leonardo
Lo primero que registro cuando vuelvo del todo a mi cuerpo es que la mujer que odio me está sosteniendo la cara con las dos manos, y que no me quiero soltar.
Eso último me alarma más que el accidente.
Estoy temblando, empapado en sudor frío, con el corazón todavía galopándome como si acabara de correr un maratón dentro de una pesadilla, y ella sigue ahí, a centímetros, mirándome con una intensidad que no le conozco, repitiéndome que respire, que ya pasó, que estoy aquí. Y yo respiro, p