Farah
Los tres días previos a la mudanza fueron un borrón de cajas de cartón y despedidas silenciosas de mi antigua vida. Al cerrar la puerta de mi apartamento de alquiler, sentí que no solo dejaba atrás cuatro paredes, sino a la versión de mí misma que se conformaba con las migajas de atención de Elian.
Había terminado con eso.
Mi cerebro seguía intacto, mis títulos eran míos y mi capacidad no dependía de un lugar físico.
El calendario enviado por el asistente de Alaric era una hoja de ruta