El estacionamiento subterráneo de Grimaldi & Co. estaba envuelto en un silencio tenue, interrumpido únicamente por el eco constante de los pasos de Alaric y Farah. Tras la improvisada cena en el suelo de la oficina, la tensión entre ambos se había suavizado considerablemente. Alaric la acompañó hasta su vehículo, abriéndole la puerta con una delicadeza que contrastaba con su rigidez habitual.
—Mañana a primera hora —recordó él, sosteniendo la puerta un segundo más de lo necesario.
—A primera ho