Los párpados de Lían se abrieron, revelando un par de ojos que dejan claro su aturdimiento. Todo lo que le rodeaba no era más que un borrón de verdes y marrones apagados, y los olores de la tierra húmeda y el follaje invadieron sus sentidos. La confusión se apoderó de Lían mientras luchaban por recordar cómo habían terminado en medio del denso bosque, acostados sobre un lecho de hojas caídas.
Lentamente, Lían se empujó hacia arriba, sintiendo un dolor sordo en la cabeza. El movimiento repentino