CAPÍTULO 48
El bosque se volvía cada vez más denso y el saber que los malditos podían estar rondando entre la espesura lo vuelve más amenazante. Una baja maldición escapó de su parte humana en el momento que el aroma de Anne comenzó a desvanecerse, por suerte, Lían es un rastreador muy hábil, lo que le permite seguir el débil rastro del olor de su compañera. En aquella zona, la humedad se hace más fuerte, por lo que el aire estaba pesado, por un momento, Lían sintió como si los propios árboles contuvieran