Para cuando Anne terminó de repartir la comida entre los miembros de la manada, el sol ya se encuentra en lo más alto del cielo.
— Espero que no se me niegue la oportunidad de poder compartir su mesa.
Hansen entró en el comedor de la manada y su sola presencia bastó para que el alegre jolgorio que había en el espacio se apagara. Una sonrisa de satisfacción se dejó ver en el rostro del anciano, misma que se hizo más notoria a medida que se acerca al lugar donde Anne se encontraba. Al estar fren