Aquellas palabras hacen que el aire se torne pesado y casi difícil de respirar, aun así, Lían mantiene su mirada fija en los ambarinos ojos de su compañera. Para su lado humano, las palabras de Anne parecían no tener sentido alguno ¿cómo podía ella ayudar a aquel lobo?, pero su lobo le decía que guardara silencio y permita que sea ella quien se haga cargo de la situación.
— Anne.
Pero antes de que Lían pudiese decir alguna otra palabra, el ámbar de los ojos de Anne se intensificó. Adelantándos