47 UNA LLEGADA INESPERADA
Amanda Stranger cerró la última caja con cinta adhesiva y con eso terminaba todo. El desalojo había sido efectivo. Otra vez estaba a la deriva y sin rumbo fijo. Una larga lista de malas decisiones la habían llevado a esto.
Ya no era tan hermosa, era viuda, y estaba endeudada hasta en el nombre. Ya no quedaba nada en Londres para ella.
Su esposo, mucho mayor que ella, había muerto seis meses después de casarse, y solo entonces Amanda había descubierto que la había