Había pasado un mes exacto de que iniciara todo y María Aragall debía dejar atrás la comodidad de una vida que no era suya y comenzar con sus propios recursos.
Marcos había dicho que estaba bien que ella ocupara por un tiempo más el lugar, pero ella no podía seguir abusando de los sentimientos de ese hombre al que no se decidía a corresponder; así que María necesitaba sacudirse el confort y poner los pies en la tierra, por eso volvió a un sitio que poco a poco desocupaba, mientras mudaba todo l