C90- DEJA DE HACER BERRINCHES
El auto avanzaba por las calles oscuras. Rachel tenía las manos juntas sobre las piernas, temblando sin poder controlarlo. Había sido valiente frente a todos, pero ahora, lejos de las cámaras y los gritos, el cuerpo le pasaba factura.
Aaron no puso música.
No habló.
Solo la miró de reojo, estudiando cada movimiento, cada respiración.
Y cuando el semáforo se puso en rojo, giró hacia ella despacio. Ya no era el tiburón de la rueda de prensa ni el hombre frío del