C63- ¿PODEMOS LLAMARLA?
La luz del amanecer entraba por los ventanales cuando Rachel abrió los ojos despacio, aún con el cuerpo pesado y la respiración irregular.
Tardó unos segundos en ubicarse y su mano buscó instintivamente el otro lado de la cama, lo encontró frío y vacío y el corazón se le encogió.
Se incorporó de golpe, aferrándose a las sábanas, mientras la cabeza le daba vueltas. Los recuerdos de la noche anterior la golpearon sin piedad: las miradas, el roce, el descontrol. Lo había s