C37-PORQUE ELLA ERA SUYA.
C37-PORQUE ELLA ERA SUYA.
El sol entraba por los ventanales del invernadero y Rachel estaba sentada en el suelo junto a Leah, que sostenía una pequeña regadera rosa y regaba con cuidado las plantas más bajas.
—Así, muy bien —dijo Rachel sonriendo—. Eres toda una experta.
Leah levantó la cara, con las mejillas encendidas y los rizos rubios despeinados.
—Es que tú me enseñas bonito —dijo con una sonrisa tímida.
Rachel soltó una risa suave y le limpió la naricita con los dedos.
—Tú haces que todo