C138-¡¿POR QUÉ TUVISTE QUE SER TÚ?!
El automóvil se deslizó por la carretera como un fantasma sin destino, y Rachel, sentada junto a la ventana, no mostró lágrimas ni rabia visible, solo un silencio tan compacto que parecía tragarse el aire dentro del vehículo. No lloraba porque el dolor aún no tenía forma y por eso miraba los postes, los autos pasando, los edificios que iban quedando atrás, y cada imagen que se deslizaba frente a sus ojos parecía ser una parte de su vida que ya no podía recono