C138-¡¿POR QUÉ TUVISTE QUE SER TÚ?!
El automóvil se deslizó por la carretera como un fantasma sin destino, y Rachel, sentada junto a la ventana, no mostró lágrimas ni rabia visible, solo un silencio tan compacto que parecía tragarse el aire dentro del vehículo. No lloraba porque el dolor aún no tenía forma y por eso miraba los postes, los autos pasando, los edificios que iban quedando atrás, y cada imagen que se deslizaba frente a sus ojos parecía ser una parte de su vida que ya no podía reconocer y una sola pregunta se repetía una y otra vez de forma devastadora.
«¿Cuánto de lo que viví fue real?»
Los días con Aaron, los desayunos tranquilos, las risas en la cocina, sus dedos entrelazados en la noche, las promesas, el alivio de tenerlo cuando el mundo se caía. Todo ¿era amor o era un tablero? ¿Había amado a un hombre o a una ilusión construida para que lo eligiera?
¿Fueron sus momentos de felicidad genuinos o parte de una obra que él mismo escribió para que ella caminara hacia él